sábado, 31 de agosto de 2019

Recomenzar

Desde hace mucho que no escribo en mi blog. He decidido que es momento de volver a empezar.
Volver a empezar siempre me ha generado cierto temor. Pero, en los últimos meses esa idea me ha rondado mucho por la cabeza y espero concretar esos cambios en el corto plazo. Los factores que me han impulsado han sido la serie de dificultades que se me han presentado en mi labor, nada fácil, de Director del colegio donde comencé como profesor de Religión.
Por ahora el único cambio posible que me puedo dar el lujo de ejecutar es retomar este blog y la lectura.
Espero que aquello que publique en los próximos días y meses sea del interés de quienes accedan a este espacio.
Aceptaré todo tipo de críticas. No sé si en algunas de esas críticas encuentre algo nuevo pero anhelo profundamente encontrar datos que me revelen más de mi. Espero aprender.

jueves, 24 de agosto de 2017

Los maestros

La huelga de mis colegas no me puede ser ajena porque compartimos la misma profesión, aunque no sé si la misma vocación.

Quienes nos asumimos maestros por vocación nunca estamos de huelga. Nuestra vida misma está impregnada con nuestro ser maestro. Nadie nos puede despedir porque las condiciones propias del ser no nos las quita nadie.  En la evaluación de nuestras acciones somos más exigentes que cualquiera con estándares internacionales. Ante cada error somos los primeros en juzgarnos con rigurosidad porque entendemos que en cada caída nos hemos fallado a nosotros mismos, a nuestros estudiantes, a nuestros padres, a nuestras cónyuges, a nuestros hijos, a Dios. Antes que cualquier proceso de las autoridades ya nos hemos procesado con mayor rigurosidad por nuestra conciencia. Solo necesitamos los recursos didácticos que tenemos o nos inventamos los que no tenemos porque para nosotros lo más importante es que nuestros estudiantes aprendan. Tenemos muy presente que somos muy importantes para la vida de nuestros estudiantes y que digan lo que digan las teorías las mejoras en la educación depende siempre de nosotros.  Que no solo los estudiantes  son  el centro de la educación, somos los dos: mi estudiante y yo como maestro. El centro de la educación es el encuentro personal, con nuestras historias, con nuestras expectativas, con todo nuestro ser. Los procesos de aprendizaje y enseñanza nunca están separados.

Todo lo que queda fuera de los escrito son los maestros de profesión.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

¿Por quién no votaré?

Hoy me pregunté cuál sería la herencia que le dejaría a mi hija. Después de mucho meditar he llegado a la conclusión que la mejor herencia que le dejaré serán las decisiones que tome sobre ella.
 
Cuando se lo he comentado a alguien me dijo que las decisiones no son tangibles y que resulta demasiado idealista mi "herencia". Además, que mi pretensión denota cierto aire controlador del destino de mi hija.
 
Es cierto que las decisiones no son tangibles. Pero, lo serán. Lo que hoy decido sobre mi hija puede que no se note inmediatamente. Pero, podrá ser percibido por todos los sentidos de las personas que la rodeen en poco tiempo. Lo que decida en un instante tendrá repercusión no solo en su vida sino en quienes le rodean. Qué más tangible que ello.
 
Idealista. Uno de los problemas de las generaciones presentes es la carencia de grandes ideales. Todo ideal trasciende el ámbito individual de la persona para dar paso a un compromiso comunitario.  ¿No son acaso nuestro ideales lo que muchas veces nos mueven a la acción? ¿Alguien puede decir que el hombre no necesita de ideales para vivir? Son incontables las veces en que mis ideales los que me han permitido seguir adelante ante tenebrosas situaciones en la vida diaria.
 
Control. El control no es sinónimo de esclavitud. Por el contrar es propio de las personas enteramente libres y por ello, conscientes de las consecuencias de sus actos, controlan todo lo que hacen y dejan de hacer. El control denota orden. Y no solo un orden en arreglar la ropa de tal o cual manera. Orden en la vida, en hacer las cosas conforme se deben hacer ,en el momento que se tienen que hacer, conforme la naturaleza y lo que nuestra recta consciencia indica. Lo  más importante en la vida no puede ser producto de la casualidad, de un de repente, de una explosión hormonal.
 
¿Qué decisiones son las que tomaré sobre mi hija? Muchas de ellas en la intimidad de mi hogar. Otras en la sociedad como el tipo de gobernantes que elegiré. ¿Cómo elegir a un candidato que quiere transformar la cultura? No puedo elegir un candidato que romperá todo aquello que quiero para mi hija.
 
Un gobernante tiene mucho poder. Yo le otorgo el poder sobre mi y mi familia. Como le puedo dar el poder a alguien que hubiese optado por matarme, por matarnos. No puedo elegir a un proabortista o proeutanasia.
 
No puedo elegir un candidato con una agenda gay que destruya la familia. No puedo elegir a quien quiere aniquilar lo que más quiero.
 
Mi voto es parte de mi herencia. Lo que decida en las elecciones repercutirá no solo en mi persona. Repercutirá en mi hija, en mi familia.
 
Cuando deposite la cédula de sufragio en el ánfora no quiero que mi mano se manche con la sangre de los inocentes que morirán por ello.
 
¿Por quién votar? Si saben del candidato díganmelo.
 
Carlos Pacahuala
 

sábado, 28 de noviembre de 2015

¿Por quién votaré?

Estamos siendo testigos del inicio del proceso de campaña electoral. Como siempre los votantes nos convertimos en "mirones" de todo cuanto los candidatos se dicen y hacen. Pasamos como a un estado de ataraxia que nos convierte en una "raza distinta" de la que realmente somos. 
 
¿Qué somos? ¿Qué soy? Esta pregunta etiquetada para la adolescencia parece diluirse con el paso de los años. Pero, sobre todo en un momento tan importante como cuando vamos a delegar el poder que tenemos como ciudadanos para que sean otros los que gobiernen, para que sean otros los que tomen las decisiones por nosotros. Para que sean otros los que hagan el cambio.
 
Pero, ¿nos preguntamos como afectarán los cambios que quieren hacer?, ¿somos conscientes que cambios quieren hacer?
 
Personalmente me interesa si quieren hacer un tipo de cambio: ¿Quieren cambiar nuestra cultura?, ¿quieren cambiar la sociedad en la que vivirá mi hija? Eso es lo que me interesa saber de cada candidato. Me interesa saber si quieren cambiar la cultura de odio por el de la solidaridad, la cultura de la muerte por la cultura de la vida. O peor aún, saber si quieren instaurar una cultura de muerte. Y lamentablemente muchos de ellos quieren esa oscura cultura del odio, de la irracionalidad, del relativismo, de la muerte, del aborto, del matrimonio gay, de la eutanasia...
 
Por esos candidatos no votaré. No puedo elegirlos porque atentan directamente a lo que me constituye, a lo que soy: PERSONA. Y no puedo elegir a quienes atentan contra las personas más indefensas, la niños por nacer, los niños en el vientre materno. Yo fui engendrado en el vientre de mi madre. Mi hija fue engendrada en el vientre de mi esposa. Mi madre defendió mi vida cuidándose cada día, tomando las precauciones por mi, dándome todo el amor que podía. Mi esposa y yo caminamos juntos hasta el alumbramiento de mi hija, nos asustamos por ella, nos alegramos por ella, sentimos gran gozo por ella.  No puedo elegir a alguien que me dice que le quiere dar el derecho a las madres para asesinar a sus hijos. No puedo votar por alguien que quiere cambiar nuestra cultura de vida por la cultura de muerte.
 
Nos horrorizamos por como se desangró el Perú en la época del terrorismo. Pero, aplaudimos a quienes quieren aprobar el desangramiento de niños indefensos. Yo no quiero ser un cínico, yo no quiero ser poseído por una especie de ataraxia mental. Yo quiero ser un defensor de la vida porque mi madre defendió la mía, porque mi esposa y yo defendimos la vida de mi hija.
 
Y si soy un defensor de la vida no puedo votar por un proabortista. Mi elección debe ser por un provida.
 
Si alguien sabe dónde está ese candidato que me lo diga. Quiero saber, quiero aprender.





martes, 8 de septiembre de 2015

Del Sol a la Educación

Hace algunos siglos todos asumían que el centro del Universo era la Tierra. Después de mucho tiempo se dieron cuenta que el centro era el Sol. Fue un gran impacto para muchos. Pero, no había más que hacer. La verdad se abría paso y solo había que dejarla pasar.
 
Hoy, nuestra generación debate sobre todo aspectos tecnológicos y económicos. Todo gira en torno a ello. ¿Será ese el centro? No sé que digan los futurólogos y los opinólogos. Pero, como maestro observo que toda nuestra generación ve a la educación como un subproceso para el logro de las metas. ¿Sin educación podemos hablar de metas?
 
Hace unos días, después de ver a mis alumnos desarrollando algunas acciones tradicionales en el colegio me ponía a pensar: "El centro no es la tecnología, la economía o demás. El centro del quehacer humano es la educación" Sin educación no sabemos como serían los hombres y mujeres del presente y el futuro. Si no se nos educara en diversas cuestiones y aspectos nada tendría sentido. Quizá no conoceríamos al Dios que tanto nos ama. Sin educación el hombre debería volver a empezar en cada generación. Nuestra herencia solo sería imagen estática, invalorada, inapreciada, no decodificada, no dinamizada. Solo viento que pasó y no actuó.
 
¿No es acaso la educación el centro del quehacer humano? Si es el centro por qué aún no podemos dedicarle más esfuerzo y tiempo. Por qué no podemos mirarla con más aprecio.
 
Aprender a ser, aprender a hacer,... ¿Aprender a amar? ¿Será mi tarea como educador enseñar a amar a la educación?
 
Busco respuestas. Pero, como hijo del tiempo que me toco vivir, no tengo tiempo para responder como quisiera. Por ello, les pido que me enseñen. Yo aprendo.
 
Carlos Pacahuala

lunes, 27 de julio de 2015

El acoso escolar y el "No matarás"

Quienes somos docentes afortunadamente hemos visto crecer una ola social para combatir el acoso entre estudiantes, conocido comúnmente como "Bullying".Afortunadamente 

No es mi intención definir, conceptualizar o exponer las características del "Acoso escolar". De eso se han ocupado, y se ocupan, muchísimos especialistas, colegas míos varios de ellos. Mi intención es poder explicar a mis estudiantes cómo es que acosar ("agarrar de punto", en la jerga escolar) a algunos de sus compañeros atenta contra el "No matarás" que nos enseña Dios.



No Matarás. Este es el quinto mandamiento de Dios. ¿Qué implica este mandamiento? Implica el respeto a la vida humana, al hecho de que "La vida humana ha de ser tenida como sagrada, porque desde su inicio es fruto de la acción creadora de Dios y permanece siempre en una especial relación con el Creador, su único fin" (CEC 2258) Por tanto, toda acción en contra de la vida del hombre ofende profundamente a Dios.




El Bullying, como cualquier tipo de agresión física, moral o sicológica, es un atentado contra la sacralidad de la vida humana. Podría, si me lo permiten los teólogos, considerar que el Acoso escolar es una especie de tortura, porque "usa de violencia física o moral, para... intimidar a los que se oponen" Siendo así, "es contrario al respeto de la persona y de la dignidad humana" (Cf. CEC 2297) 


Por tanto, todo aquel o aquellos que inducen o aplican el acoso a cualquiera de sus compañeros están cometiendo un pecado mortal. Consecuentemente, aquellos que son observados pasivos y no denuncian las agresiones a la víctima están cometiendo un pecado grave de omisión. En ambos casos, victimarios y observadores (cómplices) deben arrepentirse y reparar sus actos.

Pero, hemos de reconocer que la persona que es víctima de Acoso tiene derecho a su legítima defensa. Este derecho brota del "amor a sí mismo" (CEC 2264) Pero, "La legítima defensa puede ser no solamente un derecho, sino un deber grave, para el que es responsable de la vida de otro. La defensa del bien común exige colocar al agresor en la situación de no poder causar perjuicio. Por este motivo, los que tienen autoridad legítima tienen también el derecho de rechazar... a los agresores de la sociedad ...confiada a su responsabilidad." (CEC 2265) Es decir, que el acoso escolar lo debe rechazar la víctima. Pero, además, debe ser rechazado por aquellos que tenemos autoridad en un colegio: los maestros. De no hacerlo incurrimos es una pecado también.

No ha sido mi intención sentenciar a todo como "pecado". Pero, ciertamente lo es. Y por tanto, quienes nos llamamos hijos de Dios debemos hacer todo nuestro esfuerzo posible por combatirlo. Con ayuno, oración y acción. Todos, padres, estudiantes y los maestros.

Si este sencillo post carece de rigurosidad académica y teológica, háganmelo saber. Quiero aprender mejores sustento de la relación que he intentado desarrollar. 

Carlos Pacahuala

viernes, 5 de junio de 2015

No se quieren alejar de Dios

A lo largo de nuestra vida pasamos una gran diversidad de experiencias que van configurando nuestro persona, nuestro carácter, nuestra manera de comunicarnos. Adquirimos mil formas de concebir cada aspecto de la vida. Algunos se alejan de su familia, otros deciden acercarse más a ella. Algunos deciden y proyecta su vida, otros simplemente viven y enfrentan cada situación como pueden, y casi sin darse cuenta terminan sin saber lo que querían para sí. Algunos deciden centrar sus esperanzas en sus fuerzas físicas y su capacidad intelectiva; otros decidimos anclar nuestras esperanzas y expectativas en Dios. No pretendo hacer un juicio de la vida de las personas. Solo lo relato por lo que observé en los dos últimos días en el colegio donde laboro hace varios años.

El miércoles observé como profesores,  madres y padres sudaban tirados en el suelo por terminar una obra encomendada. Ellos, junto a sus estudiantes, sus hijos, querían que su alfombra para el Santísimo fuera la mejor. Todos querían un modelo original. Pero, no vi que ninguno se parara de su sitio para ir a ver el trabajo del otro. Todos emprendieron sus acciones conforme las planificaron. Muy temprano al mercado de flores, por la tarde ir por el aserrín, luego sacar los pétalos, dibujar los diseños, cuidar los detalles, y finalmente decir: "Esta listo", "Está bonita". No era concurso, nadie competía. Todos declaraban que su obra estaba bien acabada. Y esa determinación brotaba de su corazón por saber que habían puesto no solo intención, sobre todo habían puesto su esfuerzo. 

El día de ayer, Fiesta del Corpus Christi, todos los estudiantes junto a sus maestros, prepararon sus oraciones y cantos. Jesús estaría un ratito con ellos. Y estuvo con ellos. Cada quien a su modo le dijo lo que brotó de su corazón. Es cierto que no todos se disponen de igual manera. Muchos se centran en lo que tienen y quieren hacer, ponen sus energías, los nervios les invade por hacer bien las cosas y no equivocarse. Otros, los menos, se dispersan. Esa es la dinámica de los grupos grandes. Pero, si es cierto que todos ponen su esfuerzo en comprender y asumir aquello que le decimos: "Jesús está aquí contigo"

En ambos días todos pusieron su esfuerzo por acercarse a Dios, por darle lo mejor de sí. Cada uno, con sus vidas distintas, con sus objetivos, o sin ellos, con sus modos, con sus vacíos o aciertos, quisieron acercarse a Dios. ¿Basta? Sabemos que no basta. Nunca basta.  Pero, no escribo para juzgar, escribo para relatar lo que aprendí. Y aprendí que las personas que me rodean "no se quieren alejar de Dios". Están esperando la oportunidad para decirle que le aman, que le quieren. Aunque no lo digan con su boca, lo dicen con sus actos. ¿Es suficiente? No. Eso lo sé. Pero, tampoco sé porque no hacen más. No sé si pueden más. Cada quien ha vivido una vida distinta, experimentado diversas alegrías y dolores. A cada uno no le cala igual lo que vive. En mi ha calado el amor a Dios que me enseñaron...

...Y siempre vuelvo a lo mismo. Lo más importante en mi vida no es lo que yo hago. Lo más importante es lo que el otro, el distinto a mi, hace por mi.

Gracias Dios mio por darme una lección cada día. Yo solo aprendo.

Carlos Pacahuala



miércoles, 20 de mayo de 2015

¿Se puede enseñar las virtudes, los valores?

Esta pregunta ronda hoy más que nunca en las escuelas. Se invierte en bibliografía cada vez más especializada, se gasta horas de energía planteando proyectos que puedan ser innovadores y respondan a las necesidades de cada lugar, se promueve la investigación en estos temas, diversas instituciones aterrizan sus conclusiones sobre estudios de problemas sociales de la adolescencia en que se debe brindar una formación en valores. Todos los frentes opinan los mismo: periodismo, instituciones gubernamentales, no gubernamentales, Iglesia y demás.

Pero, ¿cómo enseñar en valores?, ¿se puede enseñar la virtud? Para responder tendríamos que primero responder que es un valor y qué es una virtud. Seguramente terminaríamos en una discusión sobre las diferencias que abarca cada término. Cada quién sobre un frente. Finalmente, valor o virtud, a lo que me refiero es a ¿cómo hacer para enseñar a las personas a que vivan bien? 

Y ahora, si es más claro. Vivir bien. ¿Qué es vivir bien? Una nueva interrogante. Pero, ese es el reto: enseñar a vivir bien. Y puesto que el vivir no es un abstracto, aquello que enseñemos debe ser sumamente práctico, activo, operante. Y en esa línea, vivir bien no solo será tener una conducta intachable. Será también, lograr resultados óptimos en nuestra vida. 

¿Qué tipo de vida? Habrá que identificar el tipo de vida que vivimos, o queremos vivir, para saber cómo es vivir bien según ese estilo. Existen tantos tipos de vida como personas. Entonces ¿podré enseñar a vivir bien si cada quien tiene una concepción de vida y por tanto una propia finalidad? Claro que no. Soberbia pretensión.

Pero, ¿existen diversos tipos de vivir como existen personas? Es posible. Pero, a todos estos estilos los podemos categorizar en diversos grupos. La agrupación será desde las perspectiva que queramos hacerla. Si queremos hacerla desde una visión económica diremos que hay ricos y pobres. Si queremos hacerla conforme a sus conocimientos diremos cultas e incultas...Pero, si tenemos que agruparlas según nuestro tema de interés diremos "estilos de vida buenos" o "estilos de vida malas". ¿Y bajo que criterio haremos esta agrupación? Sobre el bien. Y aunque parezca más difícil no es así. Cuando vemos una acción rápidamente podemos determinar si es buena o mala. Un robo es malo, asesinar es malo, Ayudar a una persona en una necesidad es algo bueno.

Ahora puedo formular la pregunta ¿Cómo le enseño a una persona a vivir una vida buena? Para ello, debo entender que la vida se forja cada día. Se nutre día a día. Entonces, habrá que vivir bien cada día, cada instante, ante cada situación. Vivir una vida buena será hacer bien cada obra del día. Y así hasta nuestro último instante de vida.  Entonces, ¿cómo le enseño a una persona a hacer bien la obra de cada día? He escuchado una multiplicidad de respuestas a esta pregunta. Algunos dicen que no se puede enseñar, otros que se enseña con el ejemplo. Y, aunque parezca cansado, tenemos que preguntarnos ¿Qué es enseñar?

Ante la última pregunta puedo decir que enseñar es transmitir, pasar, heredar aquello que me constituye, aquello que me conforma, que me hace, que me configura.

Entonces, solo podré enseñar a vivir bien la obra de cada día si yo mismo obro bien la obra de cada día. Si yo, que soy el que pretendo enseñar, vivo bien. Si yo, el enseñante, quiero el bien  en cada una de mis acciones. Y solo puedo querer el bien si conozco el bien. Solo puedo querer lo que conozco.

En conclusión. Si se ´puede enseñar las virtudes. Pero, no lo puede hacer cualquiera. Solo puede enseñar virtudes el que vive las virtudes. Y solo las vive quien conoce y quiere el sustento de todas ellas: El Bien. Solo puedo enseñar el Bien: aquel que es bueno.
Solo conociéndole y amándole es que

¿Tu quieres el bien?, ¿tu amas el bien?, ¿tu conoces el bien?, ¿tu eres bueno? Si tus respuestas son afirmativas entonces puedes enseñar virtudes. Pero, en lo poco que he vivido estoy convencido que uno solo es Bueno. Yo no. Él sí. Solo Él nos puede enseñar a ser buenos. Nuestras pretensiones de enseñantes de bondad solo serán una pantomima, una sombra. Las sombras dependen de una realidad. A lo mucho puedo aspirar a ser proyección de ese Bueno. Si el desaparece, yo también. Si Él desaparece el Bien también se va. Si Él no esta no puede haber bondad, no puede haber virtud.

Vano oficio de quienes quieren enseñar las virtudes sin Él, sin Dios.

Carlos Pacahuala Montenegro.

domingo, 10 de mayo de 2015

¿Podemos poseer la Verdad?

Para responder la pregunta planteada en el título tendríamos que empezar a analizar cada una de las palabras que la componen. El análisis nos llevaría por caminos realmente interesantes y de gran riqueza formativa. Podríamos intentar buscar entre los diversos autores que se han hecho la misma interrogante y exponer sus tesis y someterlas a más análisis. Todo esto enriquecería nuestro quehacer filosófico, para quienes lo hacemos a diario. Pero, ¿todo ello podría hacerlo una persona que pasa por nuestro lado?, ¿podría hacerlo nuestro amigo del barrio?, ¿podría hacerlo nuestro colega que en cuanto escucha la palabra "Verdad" pone su cara de interrogación, en el mejor de los casos, pues en otros muchos esbozarán una sonrisa socarrona... Ciertamente, muchos de ellos, incluidos nuestros estudiantes no podrán hacerlo.

Bastante hacen ellos, nuestros estudiantes, con ser pacientes ante el atrevimiento o el soberano aburrimiento que les debe representar tener que escuchar a un "señor" que intenta que "piensen".  Y además plantearles métodos soberanamente intrincados. Que atrevimiento el nuestro. Hoy, me di cuenta que esa pretensión de quienes pensamos que nuestros estudiantes estrenan sus neuronas con nosotros carece de toda lógica.

Ellos, nuestros estudiantes, asumen el reto que le lanzamos cada día. No se atreven a decir no. No es que les hacemos pensar. Ellos asumen libremente hacerlo. Somos simples mayeutas y si acaso conocemos algo es que aún nos falta mucho por aprender. Y ellos, también asumen lo mismo, que les falta mucho por aprender. Por ello, se lanzan a ejecutar aquello que les pedimos.

Y si ambos estamos en proceso de aprender ¿podremos poseer la Verdad? . Hoy se los pregunté a mis estudiantes. Ellos, a pesar de su cansancio, acababan de rendir un examen, asumieron el reto. Se pusieron a pensar. Y yo, un simple espectador de semejante acontecimiento. Ellos si que estaban pensando. Porque yo planteaba una pregunta que ya me la había hecho y respondido. Yo solo estaba contemplando un nacimiento intelectual.

Ellos me enseñaron hoy que es mejor aprender que enseñar. Cómo puedo enseñar si antes no he aprendido. Primero es aprender, luego es enseñar. Entonces, es mejor ser discípulo que maestro. Es mejor ser discípulo de aquel maestro que siempre quiere aprender, que acoge los retos y asume que aprende de sus estudiantes. 

No sé que habrán respondido mis estudiantes a la pregunta planteada, aún no leo sus respuestas. Pero, lo que si sé es que ellos me terminarán enseñando. Yo solo pregunté, ellos respondieron. Los que responden las preguntas son los maestros, ellos son mis maestros. Y siempre pensarán que tienen mucho por aprender, siempre emprenderán los retos que les planteemos.  No quiero dejar de aprender de ellos. Que bueno es ser siempre alumno. Aunque en el colegio me consideran maestro.

Si este post supo a poco o es ilógico será que aún no he aprendido todo lo que debo aprender. Enséñenme que estoy dispuesto a aprender porque no poseo la Verdad. Espero que algún día verla cara a cara. Por eso siempre quiero aprender.

Carlos Pacahuala Montenegro

domingo, 3 de mayo de 2015

Sin autoevaluación no se mejora

Hace más de diez años aprendí a hacer el examen de conciencia diario antes de dormir. Reviso todos mis actos del día, los marco en una pequeña papeletita. Al final de cada semana hay mucha materia sobre la que debo pedir ayuda a Dios y trabajar.

Movido por este acto de piedad, y humanidad, siempre me quedo claro que si uno no se hace el ejercicio de autoexaminarse no existe la posibilidad de tener la conocimiento de lo que debemos mejorar, cambiar y potenciar.  

El año pasado, al asumir la tutoría de 5to de Secundaria, de la que ya me referí anteriormente, empecé a enseñarle a todos los muchachos a autoevaluar su proceder en el aula para con todos las áreas y profesores. El producto de esa acción no solo servía para acumular un dato más. Servía para proyectar los posibles resultados que se tendrían. Curiosamente, a pesar de la actitud escéptica de muchos de mis estudiantes, las proyecciones se cumplieron. Y después de eso cada quien se propuso una serie de acciones personales y en grupo para revertir varias situaciones que no querían que se repitieran. Tal como lo esperábamos. Ejecutaron las acciones de cambio y los resultados cambiaron. Todo esto entre el tercer y cuarto bimestre.

Cuando empezamos en el tercer bimestre la proyección antes de autoevaluarse era que mínimo repetían el grado dos, quizá tres estudiantes. Después de la autoevaluación cada semana, y ejecutando las acciones de cambio, propuestas por el propio grupo con mi orientación, las proyecciones cambiaron. La meta era ninguno repite, ninguno desaprobaría ningún curso. ¿Saben cuáles  fueron los resultados? Un solo alumno desaprobó un curso. Ni un repitente. Ratifico el dato: "Un solo alumno desaprobó un curso". 

La autoevaluación resultó. Es cierto que se ejecutaron diversas acciones. Pero, de no haber hecho un proceso de autoevaluarse quizá nunca se hubieran dado cuenta lo
que tenían que hacer para mejorar.

Lo que digo es fácilmente comprobable. Las calificaciones son oficiales. los alumnos reales, yo el tutor, quien escribe este artículo soy real.

Ahora, convencido, no por teorías si no por lo vivido, plantearé mi tesis: "La autoevaluación y el rendimiento académico". Alguien podría decir: "¿Por qué dices públicamente cuál es tu tesis?" Respondo. Por dos motivos. El primero, necesito de sus aportes, reseñas, libros que me sirvan de referencia. El segundo, que si bien no harán una tesis de esto, les sirva mi experiencia para que ayuden a sus estudiantes con procesos de autoevaluación serios, realistas y motivadores. Y claro, me cuentan sus experiencias. Porque lo que quiero es aprender. 

Yo también me autoevalué, por eso he entendido que solo aprendiendo es cuando mejoro. 

Carlos Pacahuala Montenegro


jueves, 30 de abril de 2015

¡¡Lo sacó a golpes!

Hace algunos días me he convertido en un consumidor de CNN en español. 

Hace dos días atrás, los comunicadores presentaban la noticia de las protestas en Baltimore por una muerte asociada a causas de discriminación racial.


De pronto, los presentadores se quedaron atónitos, y los policías paralizados. ¿Qué había pasado? Una señora estaba agarrando a golpes a uno de los manifestantes. Y el manifestante solo hizo el amago de defenderse. Pero, ante ello los golpes fueron en aumento. Pero, esos golpes iban acompañados de empujones para sacar al agraviado de la manifestación... Ni la policía lo podía sacar. Pero, una mujer si... Era la madre. La mamá estaba sacando a su hijo de la manifestación.


No pude evitar recordar cuando mi madre fue a sacar a mi hermano mayor (QEPD) de un billar... Fue como un dejavú. Pero, inmediatamente vino a mi mente esta reflexión: "Si hubieran más madres así de seguro que tendríamos menos delincuencia en las calles, menos crímenes perpretados,

Mientras las autoridades quieren disminuir los índices de criminalidad con "intervenciones" la delincuencia sigue en aumento. Por qué. Porque no se ataca la causa. 

No soy un especialista. Pero, ¿acaso no disminuiría la delincuencia si las madres y los padres asumieran el rol que les corresponde?

Puede que el método de la madre no sea plausible en estos tiempos. Pero, ¿qué le quedaba a la madre? ¿ Pedirle por favor, con suave y tierna voz que saliera de la manifestación? ¿O quizá exhortarlo con videitos para que deje la actitud que tenía? Mejor. Lo busca al papá para que él lo saque. Mucho mejor. Les dice a los policías: "Ay, ya no sé que hacer..."

Yo igual lo hubiera sacado a golpes. Y no soy violento. Solo intento ser prudente.

Carlos Pacahuala

sábado, 25 de abril de 2015

Organización del tiempo y rendimiento escolar

Cada vez que le decimos a un estudiante que debe "subir sus notas" le estamos diciendo "ponte a hacer algo para ello". Si algún alumno se atreve a preguntar ¿Cómo? nos quedamos pasmados. O quizá respondemos los "clásico": "Termina tus tareas, ponte al día, estudia". Pero, ¿será suficiente?

Dentro de mi labor de docente siempre me preocupó que mis estudiantes fueran puntuales en todo momento. Fiel a ello, el año pasado tuve un grupo de estudiantes a cargo. Después de mucho tiempo, tenía tiempo para organizar algunas acciones en favor de ellos...

Rápidamente noté que cuando llegaba a primera hora al aula solo habían dos o tres estudiantes. Siempre los mismos. El resto iba llegando de a pocos. Pero, más del 40% llegaba cuando las clases habían empezado. Decidí hacer algo al respecto.

Lo primero que hice fue requerir un reporte de "Tardanzas y asistencias". Con toda la calma del mundo tabule los datos y los convertí en gráficos de cantidad de tardanzas y faltas de cada estudiante del aula. Y al ver los resultados observé que solo dos no tenían ni faltas ni tardanzas. ¿Quiénes eran? Óscar y Rodrigo. Hubiera sido un hecho más. Pero, ellos eran los "primeros alumnos del aula". Seguí viendo, y justo los estudiantes que tenían más tardanzas y faltas eran los que tenían un menor rendimiento en las áreas. ¿Descubrí algo nuevo? No creo. Cuando comenté esto algunos se admiraron, otros me dijeron "Sí, sí. De hecho. ¿Para qué sirve?"

Sirve de mucho. Ahora sé que existe una relación directa entre la organización del tiempo y el rendimiento escolar. No lo sé como un criterio "obvio". Lo sé con datos registrados y formales.

Ahora cuando le tengo que decir a un estudiante que "mejore en sus notas" le digo que tiene que organizar su tiempo. Y sobre ello trabajamos. 

¿Podré hacer una tesis de este tema? 

Carlos Pacahuala

Aprendo

Con este nuevo post quiero dar inicio, o reinicio, a mi blog. Gracias desde ya por sus comentarios. Ayudarán mucho en las pretensiones de cada artículo, que me enseñen.

sábado, 19 de abril de 2014

¿Unión civil?

Estamos en pleno debate sobre la posibilidad de la aprobación de la unión civil de personas del mismo sexo. Pero, aún no se ve con claridad si el asunto es moral o legal. O simplemente de ambos tipos.

Legalmente al Estado no le interesa legislar sobre una unión civil de ese tipo. Ya en la normativa vigente en el Perú existen diversos tipos de sociedad por las que una persona, sea cual fuere su sexo, puede establecer una unión legal con otra persona. Pero, claro, esto no tienen ningún trasfondo sentimental. ¿Tendría el Estado peruano que legislar sobre cuestiones sentimentales? No. 

Ninguna persona en su sano juicio permitiría que se hicieran normas sobre cuestiones sentimentales. La unión civil es una cuestión sentimental. Es solo la expresión de los sentimientos de dos personas que quieren unirse. En ese caso al Estado no tiene porque interesarle legislar. ¿Entonces porque si legisla en el caso del matrimonio de personas de diversos sexos?

El Estado legisla sobre el matrimonio entre personas de diversos sexos porque de esa manera salvaguarda y protege el lugar natural donde se engendrarán NUEVOS CIUDADANOS. Esos ciudadanos serán quienes permitirán la subsistencia de la sociedad. En el caso de las "uniones civiles" no puede haber naturalmente , ni artificialmente, nuevos ciudadanos. Entonces, el Estado no debería legislar en esa materia.

Por tanto, si la "unión civil" no es un asunto legal tendría que ser un asunto moral. Si es moral la decisión final en nada tendría que afectar al sistema legal. 

Si se acepta este debate es muy probable que mañana debatamos si las personas se pueden unir con sus mascotas. Total, esos zoofílicos podrían exponer los mismo argumentos que exponen los colectivos homosexuales: nos amamos (yo y mi mascota), nos queremos(mi mascota y yo), queremos compartirlo todo(mi mascota y yo)... 

Carlos Pacahuala Montenegro


jueves, 28 de marzo de 2013

Las joyas no ofenden a nadie.

Son pocos los medios en los que uno puede manifestarse con libertad. No siempre todas las personas comprenden lo que uno quiere expresar. Para poder hacerlo tendrían que conocernos lo suficiente. De alguna manera el conocer nos hace ser más libres.
 
Yo quisiera conocer más para poder ser más libre. No conozco lo suficiente todo lo que quisiera. Pero, anhelo conocer para que mi juicios sean verdaderos. Juicios que todos hacemos sobre lo que nos rodea y sucede.
 
Sé que no importa si uno tiene oro, plata o cobre. Nada ello determinará nuestra felicidad. Pero, si sé que cuando queremos expresar nuestro amor a los demás queremos darle lo mejor que tenemos. Quién puede negar que una de las mejores cosas materiales que tenemos es el oro, la plata, las joyas... Entonces, si con recta conciencia entrego algo de oro o plata para el culto divino no tiene nada de malo ni hace que mi ofrenda sea ofensiva para nadie, mucho menos para los pobres.
 
Soy pobre,vivo en un barrio pobre,vivo en una casa pobre,visto con la ropa que mi sueldo me permite tener. Pero, si veo que un hermano mio, rico o pobre, da una pieza de oro para el culto divino no me ofende. Por el contrario, me alegro. Pero, más alegría me da si veo que ese objeto de lujo es usado para aquello que se donó: el culto.
 
Lo malo no está en lo que viene de afuera sino de lo que sale del corazón de cada hombre. Ese conocimiento me hace libre.
 
Quienes me conocen saben porque escribo esto.
 
Carlos Pacahuala Montenegro

martes, 3 de enero de 2012

La primera nevada

Desde hace algunos días he reanudado la lectura de "La palabra del mudo (I)" de don Julio Ramón Ribeyro.

Ayer terminé de leer un cuento titulado "La primera nevada" y me sorprendió una cosa. Cómo una invasión de una persona sobre el espacio de otra puede terminar causando necesidad.

Es probable que mi conclusión no fuera nunca la intención de Ribeyro al escribir el cuento. Pero, en mi particular modo de ver es así.

El cuento describe como uno de los personajes (Torroba) invade de a poco, procesualmente el hogar de su amigo. El amigo llega un momento a cansarse y lo deja fuera de la casa. Torroba insiste en entrar. El amigo no le deja. Torroba sigue insistiendo. Fue en vano el amigo no le permite entrar... Torroba se está alejando. Justo en el momento de desaparecer de la vista del amigo este le pide que vuelva. Torroba ya no quiere regresar.

¿No puede ser esto un simil del amor humano? Uno invade la vida del otro casi sin que el otro se de cuenta. Cuando menos piensan ambos comparten sus vidas. Pero, uno de ellos encuentra que el otro lo ha avasallado y lo despide vacío, sin nada. Cuando se da cuenta que lo necesita lo vuelve a llamar pero ya es muy tarde.

Hubiera sido más fácil relatar aquí cada parte del cuento.Pero, prefiero que lo lean para que invadan mi análisis. Necesito de ustedes, ustedes son mi Torroba. En ocasiones me hostigan. Pero bien pronto me dpy cuenta que los necesito.

Carlos Pacahuala

martes, 30 de agosto de 2011

Crimen y Castigo

En muchas ocasiones nos arrepentimos por la cosas que hemos hecho (mal). Pero, muy pocas veces no arrepentimos de aquello que hemos dejado de hacer. Esto por una simple razón: no hacemos aquello que no nos interesa hacer. Solo caemos en la cuenta cuan valioso era aquello que no hicimos  cuando lo empezamos a hacer. Esto trae consigo la contricción por la omisión y junto a ella la necesidad de la reparación inmediata por la  falta cometida. Cuanto más reparamos la falta cometida más nos damos cuenta que nunca debimos haber dejado de ejecutar aquello tan necesario. ¿A qué me estaré refiriendo? Definitivamente a una omisión: no haberme acercado a Dostoievski.

He descubierto en la lectura de Crimen y Castigo, que aún no termino, una radiografía de la lucha del hombre contemporáneo por aplacar la voz de su conciencia. Lucha descarnada que linda con rasgos esquizofrénicos en la que el único que pierde es el propio hombre. El ánimo temerario de querer olvidarse de su conciencia lo que hace que el hombre pierde todo sentido sobre lo que es y sobre lo que le es permitido hacer. Creyendo por largos momentos que su hacer va a determinarlo. Subsumiéndose así a los imperativos de su voluntad irracional. Pasa así de ser racional a ser puro animal.

Dostoivski hace notar que el hombre contemporáneo, ideologizado, se coloca en una posición animalesca. Un hombre que es incapaz de reconocer de inmediato lo malo que ha hecho. La omisión más mortal de todas: omitir a drede el juicio de la conciencia.

Esto es apenas una consideración que quería compartir con en reducido número de mis amigos lectores. No quiero sumar una omisión más: dar a conocer lo que he conocido.

Carlos Pacahuala Montenegro

viernes, 24 de diciembre de 2010

Hace 80 años

Hoy, hace 80 años en la hacienda de Huachipa, cuando los límites de Lima llegaban hasta la Av. Grau. Cuando no había Estadio Nacional, el Mercado Central era de madera... en la Av. Abancay se encontraba la clínica Italiana... Cuando se podía andar por las calles con joyas y buenos relojes...hace ocho décadas nació mi padre.

Hijo de dos campesinos que vivían en un humilde hogar, sin niguna carencia, pues la tierra proveía todo lo necesario... Entre plantaciones, asequias, caballos y cerros creció...
Me cuenta que su niñez fue feliz... andaba sin zapatos entre los cerros... andaba con su perro "Pindíngue", a quien hasta hoy recuerda tantos episodios... recuerda que su obligación era traer comida a los cuyes. Por ello un día se cortó la palma de la mano con la hoz... hasta hoy muestra esa marca como recuerdo de su infancia... También recuerda que justo cuando iba a comer un exquisito plato de patita con maní el terremono del 40 llegó. Pareciera que hasta hoar tiene ganas de comerse ese plato...
Recuerda como manejaba los tractores durante toda la noche... muchísimos recuerdos de sus primeros cigarros que su "pata" robaba de la tienda del papá... No se olvida de "A comer galleta", que nada tiene que ver con alimentarse, sino con el desamarrar con la boca el nudo que le hacía la "gallada" a sus ropas cuando se bañaban en la asequia...."Mi profesora era bien católica"
Pero un recuerdo que se mantiene vivo es el de su madre. "Yo la veía hilar con ese palito" "Era una gran tejedora, me hacia unas chalinazas que me daban como cinco vueltas al cuello" "Que rico hacia mi mamá el saltado de acelga", "Fui a entregarle a mi mamá todo mi sobre de mi primer sueldo" "Cuando se enfermó no tenía plata ni para el taxi, me la llevaba en micro" "Cuando se murió mi vecino me vendió un cajón que era de buena madera pero estaban sin pintar" " Cuando hice el cambio de nicho a mi mamá puro huesito, pero la mantita de lana estaba sin picarse" "No me acuerdo la fecha en que murió"

Su padre le dejó de muy niño. Se acuerda que era "Evangelista" y que quería que se bautizará a los 33 años...Antes de eso mi abuelo Adolfo se fue a su tierra: San Jerónimo, Junín... Cuando tenía 8 años un Señor llegó a avisar que su papá había muerto y que justo antes de morir expresó su deseo: "Bautizalo a mi hijo en la Iglesia Católica"... Al poco tiempo fue bautizado en la parroquia de Santa Ana (por eso a mi también me bautizó en el mismo templo)
Su honradez es a prueba de todo. Su sencillez tumba cualquier pretensión. Su mirada te inspira tranquilidad...
Sabe mucho, es el mejor metafísico que he conocido... Y me di cuenta de eso por mi profe Aziani (+)...

Todas las noche le veo rezar antes de dormir. Cada semana le escucho como le gusta ir a San Pedro... Le gusta el chifa, se deleita con la música instrumental, el fascina ver el ballet, no baila nadita, prefiere estar en casa, no le gusta que le molesten cuando hace sus cosas, ver las corridas de toros son su afición... En todo eso le imito yo... Aunque todo eso lo deja si se trata del fútbol... Ahí si lo decepcioné... Yo ni bolitas pateo, jajaja.

Señor Jesús, gracias por darme un padre como el Padre... Gracias porque su vida junto a la mía es un don inmerecido. Y como todo don debe dar frutos, espero me ayudes que yo sea un padre como el mio.

Gracias Señor Jesús porque gracias "Al Pacahuala" me permitiste conocer lo que significa tu gran amor.

Hace 80 años mi padre nació. Hoy solo quiero decirle: Gracia Pacahuala, gracias Papa.

sábado, 27 de noviembre de 2010

EL PRMERO DE DICIEMBRE

El primer día de diciembre de 1910 comenzó la vida de mi fallecida abuela Natalia Espinoza Bellido. Pude compartir con ella muchos momentos de mi vida. Pero recuerdo sobretodo cuando se acercó a mi un día cuando en su casa de Ica me puse a llorar por una pelea con mis primos. Ella me acarició la cabeza  como solo lo hace una abuela y me dijo: ya no hagas caso... Después de un rato me pidió que hiciera lo que siempre hicimos juntos en su casa: sacar las raíces de la cañas que crecían al fondo de su jardín.
Estuve en su último cumpleaños. Dos días después falleció. Dios me dio la oportunidad de estar al lado de mi abuela en su último día. Dios me permitió mirar a mi madre al lado de la suya. Espero que me conceda lo mismo a mi. También se lo concedió a mi padre, pues el cerró los ojos de mi otra abuela.

El mismo primero, pero de este año, seré intervenido quirúrgicamente para que me puedan extraer un nódulo del cuello. El pronóstico es adenopatía cervical.
Para mi será la primera experiencia de una operación con anestesia general en donde tendrán que ponerme dos vías, respirar con oxígeno....
El temor ha sido una compañera en estos días. Pero, casi de inmediato junto al temor me ha acompañado con mucha fuerza la esperanza propia del hijo de la Iglesia. La esperanza de que se haga la voluntad de Dios.
Dios ha querido valerse de esta operación para que una vez más vuelva mi mirada del corazón hacia Él. Para que este mucho más cerca a Él es esta batalla.

Recuerdo las palabras de mi Padre y Pastor, el Cardenal Juan Luis, en la Misa de este 14 de noviembre, justo cuatro días después que supe que tendría que operarme:
“No te canses de rezar, de luchar, de buscar siempre la verdad, el destino de un católico es luchar por amor, hasta el último instante. Hay que vencer la última batalla, y como no sé cuál es la última, hay que vencer la actual, la de hoy, en el hogar, en el trabajo, con los amigos. Reza, busca a Dios,  conócelo, estudia el catecismo, y así veremos qué cercano está Dios”

He de luchar esta batalla como un católico. He de tornar mi mirada al cielo para reconocer na vez más  que Dios solo quiere lo bueno para mi. Pero, sé que el bien que Dios quiere para mi no tiene porque ser el que yo quisiera. Ante esa certeza mi persona entera solo anhela que en mi se haga Su Voluntad. Fiat volvntas tva, fiat volvntas tva,...

Después de la operación enviarán esos nódulos al laboratorio. Los resultados me dirán si es algo que se acabó con la operación o es algo que necesita tratamiento.

El primero, una vez más, todo comienza.

Carlos Pacahuala Montenegro

domingo, 7 de noviembre de 2010

EL MAL NO ES ORIGEN DEL BIEN

"...No veo por qué tendría el Estado que prohibir que una persona adulta y dueña de su razón decida hacerse daño a sí misma, por ejemplo, fumando porros, jalando coca, o embutiéndose pastillas de éxtasis si eso le gusta o alivia su frustración o su desidia. La libertad del individuo no puede significar el derecho de poder hacer solo cosas buenas y saludables, sino, también, cosas que no lo sean, a condición, claro está, de que esas cosas no dañen o perjudiquen a los demás. Esa política, que se aplica al consumo de tabaco y alcohol, debería también regir el consumo de drogas. Es peligrosísimo que el Estado empiece a decidir lo que es bueno y saludable y malo y dañino, porque esas decisiones significan una intromisión en la libertad individual, principio fundamental de una sociedad democrática. Por ese camino se puede llegar insensiblemente a la desaparición de la soberanía individual y a una forma encubierta de dictadura. Y las dictaduras, ya lo sabemos, son infinitamente más mortíferas para los ciudadanos que los peores estupefacientes." (Vargas Llosa, Mario, Mario Vargas Llosa y su posición sobre la legalización de la marihuana, elcomercio.pe, 7 de noviembre de 2010)
En el citado artículo el Nobel sustenta el por qué las drogas deben ser legales. Astutamente convierte un problema moral en un asunto puramente legal y politico. Lamentablemente este sujeto asume la libertad como irrestricta e independiente de limitaciones. Pero, se olvida que nadie puede ser totalmente libre, pues nuestras acciones por ser humanas, deben estar moderadas. Ese fue el origen de la ley positiva: poner por escrito lo que el hombre ya tenía en el corazón. Pero, como las pasiones y emociones nos mueven en muchas ocasiones hacer lo contrario a la ley natural se puso por escrito esas leyes. 
Que mejor ejemplo de la necesidad de poner por escrito las leyes que la obra de Orwell "Rebelion en la Granja". Pero, el abuso, la ignorancia, la desidia y el miedo de muchos hizo que esta ley se fuera cambiando poco a poco, hasta terminar siendo dañiña a quienes la concibieron.

Vargas Llosa habla del peligro de las "Dictaduras". No se da cuenta que el está abanderando la peor de las dictaduras: la del relativismo. Eso si que es nocivo, pues así como las drogas arrunian y corrompen muchas vidas humanas, el relativismo  arruina mentes y razones.
Antes del actuar esta el pensar. Si el pensar está corrompido la vida entera lo está. Con esa línea de pensarmiento relativa las drogas nunca acabarán. Su solución será su propia condena. Vargas Llosa habla de historia de legalizaciones de sustancias nocivas y cómo ahora su consumo es socialmente aceptable. Pero, su consumo mayoritario no les quita lo nocivo. Por eso hoy en día las campañas tan agresivas para evitar el consumo de dichas sustancias: tabaco y alcohol. Si no se hubiera aprobado su consumo se gastaría mucho dinero en combartirlas, pero en nigún caso más de lo que se ha gastado en tiempo, vidas y dinero en las consecuencias de su legalización.

Este es un problema moral. Los problemas morales se resuelven desde la moral no desde la legalidad ni desde la política.
La ley positiva ha nacido de la ley moral. En ningún caso el efecto puede eliminar la causa.

No es el Estado, no son las mayorías, no es la democracia, no soy yo ni es Vargas Llosa quien decide lo que es bueno o malo. La bondad o maldad de las cosas no se determina por el sujeto, la bondad y maldad le viene determinada a cada objeto. Solo nos toca descubrirla.
No somos dueños del bien ni del mal y por eso no podemos usarlas a nuestro antojo. No podemos usar el mal para obtener un bien. En caso de usar el mal para obtener un bien, ese bien solo sería aparente, pues el bien no tiene su origen el mal.
Si afirmo que el mal origina es el bien entonces estoy diciendo que el bien realmente sería un mal. Con ello atento a los principios de la lógica. Por ende, la propuesta del Señor ganador del Nobel de Literatura 2010 es ilógica.

Pero, a pesar de mi simple análisis lógico reconozco que no es un problema de lógica ni de legalidad. Esto es un problema moral. La solución debe ser desde ese campo.

Se combaten las causas no los efectos. Esa es la mejor estrategia.


Por hoy basta.

Carlos Pacahuala M.